desóxido
No sólo las bellotas ocupan un lugar en mi vida mental. Un blog de Bernardo Munuera
24 diciembre 2011
12 marzo 2011
Y chupachups para todos
Hoy se cumplen tres años de Desóxido. Y estoy hasta... (Se cierra).
Bien, esta es la primera razón por la que lo dejo abandonado en el Océano Cibernético. Y lo escribo con mayúsculas porque me apetece escribirlo con mayúsculas: estoy hasta... Hay doscientos diecisiete blogs que hablan sólo de libros. Abajo, si me da tiempo, los enlazo. No, no me va a dar tiempo.
El día tiene 24 horas. Había experimentado a duplicar lo que escribía en La manía de leer y aquí: ¡insufrible!
Más cosas. Aquí decía, hace hoy tres años, que este blog había nacido para bla, bla y blablá. Leedlo, si os apetece. Pero me he cansado de hablar sólo de libros. En La manía de leer, que será un blog transitorio hacia algo que unifique éste y mi otro blog, seguiré hablando de libros pero también de todo aquello que lea y me produzca alguna reflexión manuscrita.
Bien, esta es la primera razón por la que lo dejo abandonado en el Océano Cibernético. Y lo escribo con mayúsculas porque me apetece escribirlo con mayúsculas: estoy hasta... Hay doscientos diecisiete blogs que hablan sólo de libros. Abajo, si me da tiempo, los enlazo. No, no me va a dar tiempo.
El día tiene 24 horas. Había experimentado a duplicar lo que escribía en La manía de leer y aquí: ¡insufrible!
Más cosas. Aquí decía, hace hoy tres años, que este blog había nacido para bla, bla y blablá. Leedlo, si os apetece. Pero me he cansado de hablar sólo de libros. En La manía de leer, que será un blog transitorio hacia algo que unifique éste y mi otro blog, seguiré hablando de libros pero también de todo aquello que lea y me produzca alguna reflexión manuscrita.
21 marzo 2010
12ª propuesta: tú rema, que yo leo.
Ante tanta tardanza e inacción, ante tanto espacio y poso entre entrada y entrada, entre post y post para los anglófilos, ante tanto cuerpo sin alma y sangre de y sin horchata, hago público mi propósito: no voy a cambiarle el nombre al blog.
He estado a punto pero al final ni al punto. Una propuesta me hizo dudar más de la cuenta. Llegaba desde la Argentina del tenés en el término zagal. El título incluía esa palabra apostrofada, tal que así: zag´al. No era una errata, me advirtieron. También deseché esa propuesta.
Y aquí estamos, una semana más, con la firme intención de recomendar un libro para empezar a leer mañana. Es la décimosegunda semana del año y ese es el único motivo de la 12ª propuesta. Solvento así las dudas de varios lectores. ¿Por qué esos ordinales? Explicado. Desde hoy suprimo de por vida el apéndice auto. No me gustaba.
A pesar de que Olga ande ocupada y reviente de risa cuando le digo y le afirmo y le aseguro y le prometo que un libro de 300 páginas puede leerse en una semana, no deja de creérselo y me sigue llamando consu. En una semana podrían. Y en seis días. Y en cinco se hincan los lectores los libros en las venas porque suprimen la X, la Y, la Zeta y la P de paro. Todo depende, claro está, de las horas de sesenta minutos que el lector sepa y pueda invertir, y que en este caso es que Olga sepa y pueda invertir. Hay quien lee un libro cada día y así lo demuestran, como LM, y quien reseña -reparten la tarta, ¡eh!- un libro también por día. Hacer esto conlleva estar en estado crítico permanentemente. Mis desafíos son otros, aunque no están muy descaminados de estos, que dudo ahora de si lleva tilde o no lleva tilde. ¿Lleva estos tilde en esa posición? Gracias.
Consumo el folio y aún no he dicho nada. El libro que propongo hoy está casi acabado. Lo recogí el viernes en Correos y reconozco que 146 páginas traducidas al castellano desde el japonés suponen sólo dos horas y pico de lectura. Esto, ¿qué demuestra? Sólo demuestra que he invertido muy poco tiempo en él porque tengo dos en cola de lectura. Esta será su semana.
Kanikosen. El pesquero, de Kobayashi. Me gusta la editorial que lo edita: Ático de los libros. Qué arrojo están demostrando. En 22 días de existencia pública... ¡qué resonancia! En la cubierta, contracubierta, cantos y filos de las páginas he podido leer: "Más de 1.600.000 ejemplares vendidos en Japón". "La versión japonesa de Las uvas de la ira". "Mientras el viento muerde la cubierta..." "Vamos hacia el infierno". "Un (...) que retrata la creciente ansiedad de la clase trabajadora" y "Le garantizamos que una vez empezado no se puede dejar de leer". Sí, también podría yo garantizarlo. Este libro, por expreso deseo del autor de este blog, será desoxidado aquí. ¿Por qué? Porque me ha gustado la letra manuscrita de una de las dos -ellos son tres- editoras de la editorial. Ah, que lo olvido: de Ático de los libros empezarán a hablar mucho y bien. Pronto.
15 marzo 2010
11ª autopropuesta: La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama
Las editoriales se reproducen por esporas. En los últimos meses me han presentado al menos, cuatro editoriales pequeñas, independientes y todo ese blablá que se añade ahora por moda al concepto de editorial. Hoy, una editorial se caracteriza por, primero, llevar un complemento del nombre y después, por ser independiente.
Ejercicio para alumnos de 2º de ESO:
- Señale, en los siguientes sintagmas, el complemento del nombre (CN): Espuela de Plata, Pepitas de Calabaza, Ático de los libros, Caballo de Troya y Lengua de Trapo. (2 puntos).
De plata y calabaza, de libros procedentes de Troya, de trapo, al fin y al cabo. Todo arde.
No olvido el fin de esta entrada. El fin de esta entrada es hablar de la autopropuesta de esta semana. El asunto va de rusos, o de mi ruso favorito, en este caso. Pues, ¿no me leí El idiota en tres noches de verano sin novia? Me fascina, aparte del diseño, la literatura rusa. Ha surgido otra editorial independiente y blablablá pero se diferencia de las otras en que abandona la moda del complemento del nombre. Es fundamental ese detalle ¡Bravo! Id a por papel, añadidla a favoritos y en cuanto tengáis un rato libre echadle un vistazo. Sí, ya lo habéis adivinado. Voy a leer mucha literatura rusa ahora que tres o cuatro valientes han creado (apuntad, apuntad) Nevsky Prospects. Y ¡tienen blog en blogger! (Nevskiadas), como debe ser y no como hacen otras editoriales recién creadas que dicen que hay que ser serio y ortodoxo, normal y gris para no dar juego en la red desde un blog gratuito y popular: "¡Bah!, blogger; ¿bah!, wordpress". Qué chapú -dicen-. Qué pocas luces, diría yo. Son editores que piensan que es más serio ofrecerle al lector una web feúcha e insulsa que estar en blogger generando expectación y movimiento ¡pardiez! No se enteran. No quieren enterarse de que el futuro del libro pasa por la red. ¿Grito?
El colegio de los niños es caro y por esta razón no puedo permitirme comprar todos los libros que leo. Ojalá, ojalá pudiera. Pero no, soy Desiderator Man. Así me conocen en la biblioteca pública de mi ciudad. La última desiderata la han gestionado muy rápido. Gracias, Biblioteca Pública de Jaén. Gracias, gracias.
El libro es una gozada desde el punto de vista técnico: papel, lomo, cubiertas, tipografía, solapas, diseño, todo él. Sobra el prólogo, como en todos los libros que tienen prólogo. Algún día hablaré -ya he escrito alguna vez sobre ello- del vacío de un prólogo, de su ineficacia para el lector, de su inutilidad y futilidad. El libro parece editado por mí, de verdad. Risas. No, en serio, me gusta mucho la edición de este libro. Se han empleado. Enhorabuena, zagalas de Nevsky. Lleva por título La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama. Obras cómicas y fue escrito por Fiodor Dostoievski. El libro lo componen tres relatos y el último da título al libro. Bien visto.
Os dejo el link de la obra por si os interesa leerla. Yo lo haré en esta semana. Con mucho gusto.
La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama, de Fiodor Dostoievski. (Nevsky Prospects, 2010)
13 marzo 2010
Los bosques de Upsala, de Álvaro Colomer
Todos conocéis a María Lejárraga (1874-1974). Vivió 100 años, como Ayala, que se ha llevado hoy de la mano a Delibes. Ninguno de estos escritores se suicidó. María, que además de escritora llegó a diputada en la II República, dijo una vez: ¿Cuánto tiempo necesita el alma para descansar de la vida? ¡Contesta!
Mirad ahora la recta de la fotografía. Es el antiguo circuito de Nürburgring. Ensimismaros con el paisaje. El libro del que hablo hoy se podría condensar en esa fotografía y en el fragmento de María. Imagen y texto se funden de nuevo ut pictura poesis, como decía Horacio, o como me invento yo ahora: ut fotografia prosa. Reconozco mi dependencia de las buenas imágenes. Me divierto refundiendo imágenes y textos desde mi posición, desde mi subjetivo lado trasero, desde el delantero, desde mí, que soy mezcla sin más. Le he buscado a esa imagen una relación con la novela que acabé el miércoles y se lo he econtrado: existe el suicidio porque existen las ruedas. ¿Hacia dónde encaminan su vida los pilotos de la imagen?
Cuando escribo sobre los libros que me leo nunca los cuento. Quiero decir que nunca revelo qué hacen sus personajes, no muestro ni finales ni comienzos, ni centros ni cenas, ni si se acuestan desnudos y solos. Desestimo los argumentos porque es lo que menos falta nos hace cuando los terminamos y cerramos. Destripar libros, como hacen muchos "reseñistas" es hacerle una burla al lector, es un feo desmoche, sucio, muy puerco.
Los bosques de Upsala, de Álvaro Colomer (Alfaguara, 2009) es una novela que puede servirte para que comprendas que el suicidio es un privilegio al que no todos podemos acceder. La novela tienes que leerla si tienes pensado suicidarte. Si no, también, porque en Los bosques de Upsala se reúnen las directrices para aprender a cubicar de la mejor de las maneras posibles el espacio que nos presenta el suicidio. El suicidio es volumen.
Leedla cuando podáis. Comerciad tú y tu conciencia con Los bosques de Upsala. Solicita una desiderata en el biblioteca si no la tienen. Tardas. Tres horas tardas en leértela si tu velocidad lectora bla, bla y bla. Tres horas después de tres cenas de los tres días en que la leí. Empiezas por la página 1 y acabas conociendo a Carmen Tejedor. Me gustaría entrevistarla con un café cortado. De verdad. Los bosques de Upsala es una novela capaz, muy capaz. Así se lo dije al autor por correo cuando la terminé. Esa noche me acosté en paz. Pero me levanté dos minutos más tarde para localizar el libro que contenía este fragmento y que me servirá
Envejecimos juntos como en una fotografíaSalimos por casualidad riendoDentro de otra vida
escrito por
Blumm
a las
00:42
Etiquetas:
Ayala,
Delibes,
Horacio,
Lejárraga,
Álvaro Colomer
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