Vuelvo a blogger con un blog de corte lectorial. ¿Lectorial? Sí, lectorial. Afirmo que no es sinónimo de vectorial, tampoco de lineal. Es más, desconozco si la palabra existe. Le preguntaré a Pili si sí o si no. Si no existe intentaré registrarla y venderla a las empresas editoriales para que si quieren, puedan incluirla en sus eslóganes circenses.
Esta entrada, esta primera entrada tiene como finalidad explicar el por qué de este blog. Antes de continuar debo revelar porque mi conciencia así me lo pide -no es secreto para muchos- que este blog no es mi primer blog sino el enésimo segundo de mi era blogosférica.
Dejo a Suripanta medio abandonada, maltrecha. No se lo voy a decir a nadie. Me da vergüenza. Decidí hace mucho tiempo -hace ya dos semanas casi- no publicar ninguna historia más. Las historias, lo tengo comprobado, deberían madurar solas bebiendo litros de soledad en el cajón que tengo en mi mesa de trabajo que por cierto lleva repleta de dibujos de niña de 4 años hace ya casi más de tres años. Soy incapaz de destruirlos porque son muchos, porque inundan los rincones de mi casa, porque a mí se me asemejan a Picassos infantiles. He pensado que quizás edite alguno cuando tenga dinero para montar una editorial -en eso estamos-. Aún debo regar la paciencia o esperar, que es lo mismo. Pero alguno de ellos serán portada de algún libro. Y lo barato que me van a salir los derechos de autor de las ilustraciones e imágenes...
Que harto de inventar historias y exponerlas, abandono la segunda operación, el exponerlas en Suripanta y Noctívaga, mi antiguo blog, mi enésimo primer blog. Tengo mis razones. Las historias deberían ser editadas en un compendio que llevase un título similar al de Cómo alimentar la elucubración post creativa en el proceso subconsciente de la creación lateral. O algo así. Sigo inventando pero a hurtadillas, a lápiz y papel, con pluma y tinta. Para mí y para algún premio prostituido, literario o no.
Ahora, me he dicho, deberías escribir sobre lo que lees y dejas de leer. Ahora, que el mundo de la edición ha entrado por la puerta grande en mi vida, estaría muy bien dedicar más tiempo a desentrañar los recovecos de los entes lectores, ovnis al fin y al cabo; de los entes editoriales, nasas también, al fin y al cabo. Creo que así, podría hacerlo cada día mejor. Digo yo.
En fin, que en este blog voy a hablar de libros, actitudes lectoras, editores, mundillo literario y alguna que otra confesión nocturna.
Ruego, si algo no ha quedado claro, se pongan en contacto con el autor de este blog, seas o no un desoxidado lector, o lectora.
Pero, esperad, una pregunta, no, dos: ¿Qué se supone que es hoy un lector? ¿Qué supone ser además de lector, un lector desoxidado?
Premio a quien acierte.
Buenas noches y buena lectura.
Esta entrada, esta primera entrada tiene como finalidad explicar el por qué de este blog. Antes de continuar debo revelar porque mi conciencia así me lo pide -no es secreto para muchos- que este blog no es mi primer blog sino el enésimo segundo de mi era blogosférica.
Dejo a Suripanta medio abandonada, maltrecha. No se lo voy a decir a nadie. Me da vergüenza. Decidí hace mucho tiempo -hace ya dos semanas casi- no publicar ninguna historia más. Las historias, lo tengo comprobado, deberían madurar solas bebiendo litros de soledad en el cajón que tengo en mi mesa de trabajo que por cierto lleva repleta de dibujos de niña de 4 años hace ya casi más de tres años. Soy incapaz de destruirlos porque son muchos, porque inundan los rincones de mi casa, porque a mí se me asemejan a Picassos infantiles. He pensado que quizás edite alguno cuando tenga dinero para montar una editorial -en eso estamos-. Aún debo regar la paciencia o esperar, que es lo mismo. Pero alguno de ellos serán portada de algún libro. Y lo barato que me van a salir los derechos de autor de las ilustraciones e imágenes...
Que harto de inventar historias y exponerlas, abandono la segunda operación, el exponerlas en Suripanta y Noctívaga, mi antiguo blog, mi enésimo primer blog. Tengo mis razones. Las historias deberían ser editadas en un compendio que llevase un título similar al de Cómo alimentar la elucubración post creativa en el proceso subconsciente de la creación lateral. O algo así. Sigo inventando pero a hurtadillas, a lápiz y papel, con pluma y tinta. Para mí y para algún premio prostituido, literario o no.
Ahora, me he dicho, deberías escribir sobre lo que lees y dejas de leer. Ahora, que el mundo de la edición ha entrado por la puerta grande en mi vida, estaría muy bien dedicar más tiempo a desentrañar los recovecos de los entes lectores, ovnis al fin y al cabo; de los entes editoriales, nasas también, al fin y al cabo. Creo que así, podría hacerlo cada día mejor. Digo yo.
En fin, que en este blog voy a hablar de libros, actitudes lectoras, editores, mundillo literario y alguna que otra confesión nocturna.
Ruego, si algo no ha quedado claro, se pongan en contacto con el autor de este blog, seas o no un desoxidado lector, o lectora.
Pero, esperad, una pregunta, no, dos: ¿Qué se supone que es hoy un lector? ¿Qué supone ser además de lector, un lector desoxidado?
Premio a quien acierte.
Buenas noches y buena lectura.
2 comentarios:
De alguien que decide embarcarse en la la aventura editorial, uno no acierta a decidir si se trata de un loco o de un héroe. De cuelquier modo, me quito mi sombrero virtual por la machada.
Saludos.
No sé qué decirte.
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